Trenes e infrasonidos

Desde antes de la existencia del hombre los infrasonidos naturales siempre representaron peligro, podemos mencionar a modo de ejemplo como fuentes de infrasonidos los terremotos, avalanchas, truenos, un árbol o rama que se cae, fuego de incendios, vientos fuertes, una manada corriendo, el rugido de una fiera, los pasos de un gran animal. Si por ejemplo, una lagartija, un anfibio o un escorpión sienten el suelo temblar por los pasos de un animal mayor, normalmente tienen miedo y tratan de huir, si se trata de un gran mamífero en la montaña, en la sabana o en el bosque y percibe que todo tiembla debe preocuparse sí o sí.

Durante millones de años muchos animales, nosotros los vertebrados por ejemplo, han sobrevivido gracias a la capacidad de sentir miedo ante los infrasonidos, tal es así que nuestros cuerpos se han adaptado a generar una sensación de angustia, miedo, desesperación ante la presencia de infrasonidos, ya que eso permite al organismo prepararse para algo que puede dañarlo, o generar estrategias de huída para protegerse.

En la naturaleza los infrasonidos generados por un terremoto, un rayo y su respectivo trueno, una avalancha, un gran predador, o cualquiera de las otras fuentes mencionadas, generalmente no duran más de unos pocos segundos a unos pocos minutos. El hombre ha creado grandes maquinarias que generan infrasonidos durante horas, días, meses o años de continuo, por ejemplo maquinarias industriales o los generadores eólicos de electricidad (grandes molinos de viento). Eso es totalmente antinatural, ningún organismo está adaptado a recibir infrasonidos (vibraciones, temblores, subsonidos) durante un tiempo tan prolongado.

Las grandes ciudades como Buenos Aires, Rosario, Santa Fe, Tucumán, Córdoba, tienen múltiples fuentes de infrasonidos. Es reconocido que los infrasonidos pueden propagarse desde decenas hasta cientos de kilómetros (la Universidad de Cornell ha demostrado que las tropas de elefantes son capaces de comunicarse entre ellas a 40 Km – 300 Km de distancia dependiendo de la temperatura y presión ambiental, un terremoto en Argentina puede ser medido con precisión geográfica y de potencia en Japón). En éstas grandes ciudades las múltiples fuentes de infrasonidos pueden anularse, o atenuarse, mutuamente, dando una sensación a los humanos de vibración permanente que genera estrés pero que, sin embargo, no resulta tan nocivo como en los lugares donde existe una única fuente de infrasonidos, o en las proximidades del lugar que genera vibraciones (vivir cerca de una fábrica o aeropuerto por ejemplo). En el departamento Federación, Entre Ríos (AR), existen pocas industrias generadoras de infrasonidos, en general esta región es relativamente “silenciosa” comparada con otras regiones más industrializadas. Pero posee un espeluznante problema: el gran tráfico de trenes, éstos generan terribles vibraciones que no son “atenuadas” o “anuladas” por otras como sucede en las ciudades industrializadas. Las máquinas con sus grandes motores a combustión son una fuente importante de infrasonidos, a veces hay dos máquinas para arrastrar más de 100 vagones, y los vagones cargados sobre las vías constituyen otra fuente de vibraciones sísmicas importante.

 

El sonido fue grabado el 10/05/2009 a 70 metros de la vía, antes de los puentes sobre el río Mocoretá.

En primer lugar se sienten las explosiones del motor de la máquina, luego que pasa ésta, hacia la mitad y final de la grabación queda el movimiento de los vagones sobre la vía (es como un pequeño terremoto), por último vuelven a sentirse las explosiones de la máquina.

Se recomienda escucharlo con un buen parlante de sonidos graves.

Sonido de un tren (aproximadamente 3,7 MB)

Estas vibraciones generan miedo, angustia, insomnio y otros malestares en las personas. Los infrasonidos alcanzan grandes distancias, he podido comprobar que los producidos por trenes pueden sentirse a más de 30 Km del lugar de la fuente emisora.

 

Trenes y dispersión de plagas

Desde hace muchísimos años que se sabe de la dispersión de muy diversos organismos por parte de los trenes.

Malezas, parásitos, enfermedades, etc., han ingresado por este medio a regiones donde antes no existían.

En Chajarí por ejemplo el escorpión (o alacrán) Tityus trivittatus colonizó primero el barrio frente a la estación de trenes, y luego de allí se está dispersando lentamente en la localidad. Si un organismo tan grande, sin alas, sensible a insecticidas y cambios ambientales, pudo llegar y establecerse prácticamente sin problemas. ¿Qué podemos esperar de insectos alados y otros organismos más adaptables y resistentes?

 

 

 

 

 

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